Saturday, August 02, 2008

BALADA PARA VENUS

Jamás entendí lo que me decías,

jamás entendí tus movimientos
palpitantes o recelosos hacia mí;
o tremendamente perturbados como una hoja seca,
como si estuvieras desgajada por mí, agitada.
Pero cosa rara,
a veces te sentía plena de querer,
como si los astros de tu corazón
brillaran encima de mi existencia,
como un desenfrenado galope de corceles
que corren eternamente.
Pero cierto día, ya lejano,
nos hallamos como dos amigos,
sedientos de amor fraternal
tomando toda el agua y la sangre,
llenos de la pureza que unen a las nubes,
y en ningún momento
cuando rozaban nuestras manos
puedo decir que prendimos el fuego del amor,
y la brasa que crepita dejándonos heridas...
Yo te pido ahora que me guardes en tu dulzura,
y por más que nuestro amor fraternal,
a la muerte de los días,
se haya consumido como el crepúsculo,
aunque sea a lo lejos
te echaré flores como un viejo al mar. ®

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