UNA VEZ, REPOSAR EN TI
Nos arrulla el viento
cual pétalos de fuego.
¿Lo sientes como un guepardo
corriendo desenfrenado
por el océano, por tu océano
de arquitectura celeste?
Nos transporta de norte a sur,
sin importarle a qué recóndito lugar.
Guaréceme esta noche
de puro firmamento
entre tus brazos gráciles
y bésame, bésame,
boca de hoguera inacabable.
Todo se une entre tú y yo,
nuestros pechos, nuestros pies,
la pasión vertical de anhelos,
como estertores
de fogosidad impregnada.
Calla. No te inquietes.
No lo digas...
Deja al viento transportarse.
Deja que la ventisca trote
nimbada de burbujas;
que me reclame
y siga cabalgando en la penumbra,
mientras yo,
refugiado en tus ojos tutelares,
por esta única noche,
repose en ti. ®

