Sunday, June 24, 2007

UNA VEZ, REPOSAR EN TI

Nos arrulla el viento
cual pétalos de fuego.
¿Lo sientes como un guepardo
corriendo desenfrenado
por el océano, por tu océano
de arquitectura celeste?
Nos transporta de norte a sur,
sin importarle a qué recóndito lugar.
Guaréceme esta noche
de puro firmamento
entre tus brazos gráciles
y bésame, bésame,
boca de hoguera inacabable.
Todo se une entre tú y yo,
nuestros pechos, nuestros pies,
la pasión vertical de anhelos,
como estertores
de fogosidad impregnada.
Calla. No te inquietes.
No lo digas...
Deja al viento transportarse.
Deja que la ventisca trote
nimbada de burbujas;
que me reclame
y siga cabalgando en la penumbra,
mientras yo,
refugiado en tus ojos tutelares,
por esta única noche,
repose en ti. ®

Thursday, June 21, 2007

MUJER NOCTURNA

De noche. Mis ojos penetran
en la oscuridad buscando los tuyos,
esas dos perlas de agua de colores
que se han guarecido en la penumbra,
y que alcanzo a ver hasta la raíz de las órbitas.
Llego entonces a tu mirada
de perspectivas de fuego,
y también de horizontes delicados;
divina mezcla que seduce...
Mirada venusina,
finamente pulida
por un centenar de astros de fuego puro
que se posa en cada una
de tus pestañas esmaltadas,
dispuestas como una hilera
de sueños dorados.
Negra y redonda,
sutilmente aguijonea tu mirada,
como una señal que se me antoja sublime,
sublime de alma
y de todo lo cierto, lo serio, lo perfecto.
De pronto, ya conocida la sombra,
advierto la suave caída de algunas gotas
que parecen cascadas, torrentes a ratos,
y te pregunto:
¿Qué tristeza albergan esas chispas
de ligero diamante?
Con el corazón en mi puño,
caigo en cuenta, instruido por las sombras,
que aquellos ojos, sólo míos,
de color negro de ébano
seguirán en las noches de misterio,
ácueos, lánguidos. ®