BALADA PARA VENUS
Jamás entendí lo que me decías,
palpitantes o recelosos hacia mí;
como si estuvieras desgajada por mí, agitada.
como si los astros de tu corazón
como un desenfrenado galope de corceles
Pero cierto día, ya lejano,
nos hallamos como dos amigos,
llenos de la pureza que unen a las nubes,
y en ningún momento
puedo decir que prendimos el fuego del amor,
y la brasa que crepita dejándonos heridas...
Yo te pido ahora que me guardes en tu dulzura,
y por más que nuestro amor fraternal,
a la muerte de los días,
se haya consumido como el crepúsculo,
aunque sea a lo lejos
te echaré flores como un viejo al mar. ®